Etimología de QUEVEDOS

QUEVEDOS

La palabra quevedos es el nombre que se le da a los anteojos de pinza, unas gafas sin patillas donde las dos lentes circulares se sujetan a la nariz mediante una pinza central o algún tipo de resorte fijador. Se llaman así, con el plural quevedos, porque se consideraron característicos del escritor del s. XVII Francisco de Quevedo y Villegas y así es como ha llegado hasta nosotros su imagen en el conocido retrato que antiguamente se atribuía a Velázquez y hoy se atribuye a Juan van der Hammen y León

Francisco de Quevedo y Villegas

El apellido Quevedo se pierde en la noche de los tiempos en los valles de Toranzo e Iguña, que forman respectivamente los pequeños ríos Pas y Besaya, en Cantabria, España. De estos valles eran originarios los padres del famoso escritor, que, aunque los abrevió después en Quevedo y Villegas había llevado en principio los apellidos de Gómez de Quevedo y Sáenz de Villegas por su padre, y Gómez de Santibáñez, Ceballos, Espinosa y Rueda por su madre. La casa solar de su familia estaba en el lugar de Bejorís (ortografiado también Vejorís), junto al río Pas, en lo que antiguamente se llamaron las Asturias de Santillana, y que hoy pertenece al municipio de Santiurde ["San Jorge"] de Toranzo. El lugar que ocupaba esta casa es hoy un prado, con un pequeño mojón conmemorativo en el medio que reproduce unos versos que se dice que improvisó Quevedo cuando le vinieron a decir a Madrid que la casa de sus ancestros, por el abandono, se caía de puro vieja:

"Es mi casa solariega
más solariega que todas
pues, como no tiene techo,
le entra el sol a todas horas
".

No se sabe el significado original de la palabra Quevedo, probablemente sea un topónimo del lugar llamado San Martín de Quevedo, en el valle de Iguña, que se hubiera aplicado a las personas como apellido toponímico. Pero la etimología popular desde antiguo imaginó una historia de combates medievales con los moros de por medio y trató de invertir el proceso suponiendo que primero fue antropónimo y después topónimo, caso rarísimo en el norte de España. Un caballero de aquel valle, Diego González de Iguña, en el año 751, durante el reinado de Alfonso I de Asturias, se habría plantado en el puente que cruza el río Besaya en Arenas de Iguña para impedir que las tropas de los musulmanes se apoderasen de las Asturias de Santillana y con gran valor y arrojo produjo una feroz carnicería, en cuyo glorioso recuerdo tomó como divisa para su escudo esta arrogante cuarteta:

"Yo soy aquel que vedó a
los moros que no entrassen
y que de aquí se tornassen
porque assí lo mando yo
".

Y de ese que vedó habría salido que al tal Diego González de Iguña lo llamasen desde entonces Diego González de Quevedo. El hecho es tan auténtico como pueda serlo un doblón de oro de esos que por dentro son de chocolate. Y es evidente que está inventado muchos siglos después de los hechos que pretende evocar, porque los escudos del apellido Quevedo más antiguos no llevan ese lema, se limitan a figurar un pendón, un caldero y tres lises. Los escudos posteriores, con la fábula del que vedó por medio, hincan el pendón sobre un puente, y alguno, incluso llega a ponerlo en manos de un caballero armado que se encuentra parado sobre el puente. Son concesiones a la leyenda. Pero así es como se forjan muchas veces las historias, no importa el cambio de acento de quevedó a quevedo, cuando se busca un origen o una etimología, si no se encuentra se inventa. Y si el invento satisface, se repite con gusto.

Estos son los escudos habituales de Quevedo, los más antiguos, con variación en la disposición pero no en los elementos:

Escudo de los Quevedos Escudo de los Quevevos Escudo de los Quevedos

Pero este ya aparece con un fragmento de la leyenda:

Escudo de los Quevedos

Y ya en este, que es el que aparece en Wikipedia, la leyenda se lee completa y se ve aumentada con el puente y el caballero que sostiene el pendón (el apellido Quevedo es propiamente el de la mitad izquierda del escudo)

Escudo de los Quevedos

Fuentes:

  • Francisco Piferrer: Nobiliario de los reinos y señoríos de España (Revisado por A. Rújula y Busel). Madrid 1857. Tomo 1, págs. 87-88 y lámina 9ª. Tomo 2, pág. 64, lámina XXXII 8ª del tomo 2º. Y dibujos de archivos privados que reproducen varios edificios públicos y casas de San Martín de Quevedo y Santa Cruz de Iguña.,

- Gracias: Joaqu1n


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