Expresiones: Armarse la de Dios es Cristo

“Armarse la de Dios es Cristo” y también “O todos moros o todos cristianos”

Creo que la primera frase hecha hace referencia originalmente a las violentas discusiones habidas en el cristianismo oriental (patriarcados de Alejandría, Antioquía y Constantinopla) durante los siglos IV y V acerca de la fijación de lo que después serían los dogmas de la Trinidad y el difícil y delicado ajuste de las tres piezas de la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo para que la religión cristiana siguiera siendo monoteísta sin caer en el politeísmo, donde tenía una especial relevancia la discusión de si Jesús era mero Ungido (Cristo) o era propiamente Dios, a consecuencia de todo lo cual hubo verdaderas matanzas entorno a si a María había que considerarla Christotokós (madre del Ungido) o Theotokós (madre de Dios).

Mucho tiempo después, en lo que fue la Hispania Medieval, cuando la justificación ideológica para la conquista de al-Andalus era la guerra religiosa entre el islam y el cristianismo, se revivió el tema al confrontarse la idea monoteísta del islam con el trinitarismo cristiano.

Los musulmanes consideraban que Dios era estrictamente único y que la Trinidad era inaceptable como politeísmo (شرك širk “asociar” se refiere a asociar otras ideas a la idea de Dios, y es sinónimo de politeísmo) y por eso en las monedas andalusíes, como en las de muchos otros países musulmanes, se inscribía en el anverso del dirham de plata durante muchos siglos la profesión de fe donde se enfatiza que Dios no tiene “asociado”: لا إله إلا الله وحده لا شريك له [lāˀilāha ˀillā llāha wada-hū lāšarīka la-hū] “No hay más dios que Dios, el único, no tiene asociado” y en el reverso la casi totalidad de la azora de la fe pura (112: 1-4) que niega expresamente la Trinidad con estas palabras:  الله أحد الله الصمد لم يلد ولم يولد ولم يكن له كفؤا أحد (...) [ˀallāhu ˀaadun ˀallāhu -amadu lam yalid wa-lam yūlad wa-lam yakun la-hū kufuˀan ˀaadun] “(...) Dios es único, Dios es eterno, ni ha engendrado ni ha sido engendrado y no tiene a nadie igual”.

Los cristianos desde que se vieron dueños de Toledo (1085) empezaron a acuñar moneda (antes habían usado la moneda andalusí) con mensajes religiosos propios que contrarrestasen la propaganda islámica antitrinitaria y es famoso que en tiempos de Alfonso VIII se acuñó el primer maravedí de oro (1172) a imitación del dinar almorávide (مرابطي murābiṭī → maravedí), donde en un contexto totalmente escrito en árabe salvo la abreviatura latina ALF, en lugar de la profesión de fe islámica se ponía la cristiana. En el anverso, en el centro había primero una cruz, debajo de ella dos líneas con la inscripción:  إمام البيعة / المسيحية بابه [ˀamīru l-bīˁati l-masīḥiyyati Bābah] “Emir de la iglesia cristiana, (El) Papa” y debajo de todo esto la abreviatura del nombre de Alfonso en mayúsculas latinas: ALF. En la orla de la misma cara ponía: بسم الأب والابن والروح القدوس الإ له الواحد من آمن واغتمد يكن سالما /bismi l-ˀabi wa-l-ibni wa-r-rūḥi l-qaddūsi l-ˀilāhi l-wāḥidi man ˀāmana wa-ġtamada yakun sāliman/ “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, el Dios Único, quien cree y se bautiza será salvo”. En el reverso en el centro cinco líneas que decían: ونصره / أيده الله / الفنش بن شنجه / القتولقين /أمير  [ˀamīr / al-qatūliqīn / alfunš ibn šanǧuh /ˀayyada-hū llāhu / wa-naara-hū "El emir / de los católicos, / Alfonso Sánchez, / Dios lo ayude / y lo proteja" ] y en la orla venía la ceca (Toledo, طليطلة ulayula) y la fecha de la emisión que estaba en la cronología de la era de afar, que era la era hispánica de años solares que se usaba entonces y contaba con 38 años más que la era gregoriana moderna, de manera que el 1172 de la primera emisión llevaba la fecha de 1210 de Ṣafar.

Toda esta controversia no es que se hubiera llevado a los campos de batalla, es que no era más que la coartada para las guerras de conquista medievales, de adquisición de territorios en una época en la que muchos de los poderosos pensaban que la única manera de hacerse más ricos era dominar cada vez más territorios. En la Península Ibérica en aquella época el sur y el norte estaban enzarzados en centenares de guerras y escaramuzas cuyo objetivo último era el enriquecimiento de los reyes y sus adláteres. Pero todo esto se revestía de lucha religiosa para que lo entendiera y lo siguiera a pies juntillas la gente que tenía que matarse en los campos de batalla. En fin, nada nuevo, lo de siempre desde hace miles de años.

Por eso se dijo “la de Dios es Cristo” a una grandísima trifulca, una batalla sin fin, un broncazo enorme en el que todos luchan contra todos, porque quedó para siempre la memoria de que aquellas guerras habían sido para imponer el criterio de si Jesús el llamado Cristo o Mesías era verdadero Dios y simultáneamente Hijo de Dios o el de que عيسى بن مريم.ˁĪsà ibn Maryam “Jesús hijo de María”, el llamado المسيح al-Masīḥ“el Ungido” (= Mesías / Cristo) era solo un profeta, muy grande y venerado, cierto, el más importante después de Mahoma, pero un simple hombre al fin y al cabo.

Y creo que de aquella memoria de guerras revestidas de barniz religioso vendría la expresión “aquí, o todos moros o todos cristianos” con que en unos casos se subraya la intolerancia de cualquier matiz o discrepancia, o bien, en otros casos la obligación de que todos tengan las mismas ventajas y los mismos inconvenientes.

-Gracias: Joaqu1n

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