Etimología de ECLIPSE

ECLIPSE

La palabra eclipse viene del griego: ἔκλειψις (ekleipsis = que falta, desaparición). La palabra ἔκλειψις viene del griego ἐκλείπειν (ekleipein = separar) formado de εκ- (ek = desde dentro hacia afuera, separación) y λείπειν (leipein = dejar). El eclipse astronómico, es cuando un astro desaparece momentáneamente cuando se interpone otro en su trayectoria visual. En la tierra observamos dos clases de eclipses comúnmente:

  1. Eclipse solar = Cuando la luna cubre el sol y le da sombra (ver: umbra) a la tierra. Es cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol interceptando los rayos solares produciéndose un oscurecimiento en la región de la Tierra donde ocurre el fenómeno.
  2. Eclipse lunar = Cuando la tierra cubre el sol y le da sombra a la luna. Así el eclipse es de Luna (desaparición de la Luna) cuando la Tierra se interpone entre la Luna y el Sol, es decir la Tierra intercepta los rayos solares que deberían llegar a la Luna, por ello la Luna "desaparece" un determinado tiempo de nuestra visión cuando ocurre el eclipse de Luna.

Los eclipses pueden ser parciales o totales, según el astro se interponga completamente o parcialmente. Los caldeos ya conocían las frecuencias de los eclipses, los que se vuelven a repetir después de 18 años y 11 días período que denominaron "saros", dentro del cual se producen 70 eclipses, 29 de Luna y 41 de Sol. En un año no puede haber más de 7 eclipses (4 de Sol y 3 de Luna ó 5 de Sol y 2 de Luna) y no menos de 2 (en este caso ambos son de Sol).

- Gracias: ENNIVS


Podemos hacer la radicación de la palabra griega ἔκλειψις (ekleipsis) de está manera:

Total eclipse solar - Foto tomada por Valentin Anders en Round Rock Texas en abril del 2024


Si queremos ser más rigurosos, la palabra eclipse realmente llega al español del latín clásico ĕclipsis, un nombre que significa 'un eclipse de sol o de luna', entendiéndose como tal, la ausencia o desaparición de nuestra vista de uno u otro astro. Este vocablo está atestiguado en la Retórica a Heranio (Rhetorica ad Herannium) escrito aproximadamente el año 90 a.C. Plinio el Viejo después vuelve a usar el término con igual significado en el s. I d.C.

La palabra latina ĕclipsis fue tomada, como arriba bien se menciona, del griego antiguo ἔκλειψις = ekleipsis, cuyo significado vale la pena reconsiderar. Significa primero 'abandono', 'desamparo', 'ausencia', 'desaparición', sentido con el que Heródoto (h. 485-424 a.C.) lo empleó, pero sin aludir al Sol o a la Luna. Poco después el historiador Tucídides (h. 460-396 a.C.) lo utiliza para referirse a los eclipses de sol (ἔκλειψις ηλίον = helión, 'sol') y posteriormente Aristóteles (384-322 a.C.) aplica el término a los eclipses de la luna (σελήνης = selénes 'de la luna); por lo que podemos considerar a estos dos personajes como los primeros en introducir la palabra en el ámbito astronómico. La palabra ἔκλειψις también se empleó con el sentido de 'falla', falta', 'presagio de la muerte de un rey', 'desecación o agotamiento de lagos y ríos', 'debilitamiento', etc.

Por su parte, ἐκλείπειν (ekleipein), más que 'separar' significó 'omitir', 'excluir', 'saltarse algo', 'abandonar', 'dejarse de', 'cesar'. Finalmente, leipein significó 'dejar' en el sentido de abandono, así como 'irse', 'marcharse', 'alejarse', 'apartarse'.

Lo interesante de esto es que seguramente Tucídides y Aristóteles así llamaron a los eclipses de sol y luna debido a que los veían como un abandono, un alejamiento, un debilitamiento, un cese, una ausencia temporal de la imagen y la luz que estos astros han proyectado desde siempre sobre nosotros; sobre todo en el caso de la Luna, que en todos sus eclipses está llena, plena, en su plenilunio pues, jamás veremos un eclipse lunar en ninguna otra de sus fases.

Y en cuanto a lo histórico, se pueden decir tantas cosas. Siempre he pensado tal vez a contracorriente de muchos lingüistas y filólogos, que reseñar la etimología de una palabra no puede desligarse de manera absoluta de los aspectos históricos que formaron el contexto en el que dichos vocablos surgieron. Como bien lo afirmó Guido Gómez de Silva (1925- 2013), lexicólogo mexicano de origen italiano *"La etimología es la historia de las palabras, y como las palabras representan cosas, con frecuencia es la historia de las cosas, y por lo tanto de la civilización". Yo agregaría, de las cosas naturales que nos rodean y podemos percibir, de las cosas que sentimos o imaginamos, de las cosas que inventamos, de las cosas que confeccionamos y demás.

Las primeras referencias que se conocen sobre los eclipses que pueden considerarse como registros confiables se remontan al siglo XXI a.C. (¡Hace unos 42 siglos!). Están inscritos en tablas astrológicas de Ur, ciudad al sur de Mesopotamia, conocidas como Enūma Anu Enlil ('Cuando los dioses', un registro de augurios astrológicos de Babilonia). Algunos de estos textos describen eclipses lunares (omina), con presagios de desastres que bien pueden deberse a coincidencias entre sucesos del cielo y terrenales. La mayoría de las observaciones antiguas sobre los eclipses que conocemos provienen principalmente de las culturas de Babilonia, China y Grecia. Los romanos hacen referencia a ellos con menos frecuencia que los griegos, pero hay algunas citas sobre estos eventos en algunos escritores latinos como Ennio (239-169 a.C.), Cicerón (160-43 a.C.), Dion Cassio (155-235 d.C.), de quien se cuenta que dijo haber ocurrido un eclipse solar total en los momentos del funeral de Agripina madre de Nerón, que al parecer nunca sucedió.

Los primeros estudios astronómicos fueron entremezclados con conceptos astrológicos, por ello fue natural que fenómenos tan espectaculares fueron considerados por los antiguos como una advertencia divina hacia la humanidad. Se cree que uno de los primeros eclipses observados con una real precisión fue registrado hacia el año 721 a.C. en Babilonia, que como ya explicamos fue la región de donde proceden los primeros registros de eclipses al parecer auténticos.

Los intentos de predecir los días en los que los eclipses suceden se encuentran registrados en China antigua y parece que los mayas alcanzaron un nivel elevado de conocimientos astronómicos, pues elaboraron tablas para predecir estos fenómenos. Los primeros intentos de desarrollar un entendimiento científico de los eclipses los encontramos entre los antiguos griegos, especialmente en los estudios de Hiparco (s. II a.C.) y más tarde Ptolomeo (s. II d.C.)... y la historia sigue.

De manera sucinta debe mencionarse que no sólo existen eclipses de sol y de luna que son tan espectaculares. Algunas veces Mercurio y Venus eclipsan parcialmente al sol; del mismo modo otros planetas tiene satélites que los eclipsan. Nuestra luna eclipsa muchas estrellas al pasar por el firmamento. Más allá de nuestro Sistema Solar las estrellas binarias también se eclipsan entre ellas. Sin embargo, en todos estos casos no se usa ordinariamente la palabra eclipse, debido a la gran disparidad entre el tamaño aparente de los astros involucrados. En su lugar se denomina 'tránsito' al pasaje de un cuerpo celestial enfrente de uno mucho mayor (Venus cruzando al Sol) y 'ocultación', cuando un astro de tamaño aparente pequeño es tapado por otro que se ve mucho más grande (la Luna cubriendo una estrella o un planeta como Saturno, Marte o Júpiter).

Fuente:

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rodríguez.

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