Expresiones: Caerse redondo al suelo

Caer(se) uno redondo al suelo

Subyace en esta expresión un origen similar al que ya apunté en "hablar (hasta) por los codos", en cuanto procede directamente del latín y se ve afectada a lo largo del tiempo por un desplazamiento semántico, dando lugar a interpretaciones que erróneamente se apoyan en la valencia geométrica del adjetivo predicativo. El adjetivo "redondo" no solo no hace referencia al cuerpo o la posición de la caída, sino que ni siquiera debería aparecer tal cual en la expresión que nos ocupa.

Sabido es que el adjetivo "redondo" procede del latín "rotondus" por disimilación de oes en nuestra lengua (se mantiene la "o" en italiano "rotondo", francés "rond", catalán "rodó"…), término que también ha dado en español el cultismo "rotundo" (1. Redondo 2. Dicho del lenguaje: lleno y sonoro 3. Completo, preciso y terminante. DRAE). Es este último el que se encuentra en el origen de la expresión, pero no como predicativo del sujeto, ej. Pedro se cayó redondo (=rotundo) al suelo, sino asociado inicialmente al sustantivo, al fenómeno en sí, a la caída: CASUS ROTONDUS en latín, "una caída rotunda" (con el significado de "sonora, contundente, plena"). Es evidente que, en lo que a caídas se refiere, más pertinente resulta la contundencia que no la redondez.

La elección de "redondo" en lugar de "rotundo" se debe al fenómeno mismo de la hipálaje (atribución de un complemento a una palabra distinta de aquella a la que debería referirse lógicamente, como en El público llenaba las ruidosas gradas, DRAE), la traslación de "caída" (abstracto) a "Pedro", el sujeto que la experimenta (concreto y personal). Tratándose Pedro de un sujeto concreto y personal, dotado de forma física, el uso popular empieza a desechar el cultismo "rotundo" (intangible) en favor del término con mayor aplicación práctica y de mayor difusión "redondo" (tangible). De aquí a relacionar la esfericidad denotada por el adjetivo con el cuerpo que cae o su posición durante o tras la caída, no requiere excesivo derroche en el venturoso imaginario colectivo.

"Rotundo" se empleaba en origen referido a la caída (y no al caído) porque sabido es que los adjetivos nacieron para ir pegaditos al sustantivo que califican, ya sea antepuestos o pospuestos. El uso predicativo de los adjetivos, alejados del sustantivo, constituye un estadio posterior en la evolución de los mismos, y es por ello que generalmente conllevan un empleo más poético. "Lluvia copiosa, abundante" es necesariamente anterior en el uso a la modalidad "la lluvia ha caído abundante esta mañana".

Obsérvese, en este sentido, como resulta artificial el uso del predicativo "redondo" en su versión de femenino plural, por ejemplo: "dos mujeres se cayeron redondas al suelo". Por si no bastase, inténtese aplicar el adverbio naturalmente derivado del adjetivo: "Pedro se cayó rápido al suelo" > "se cayó rápidamente al suelo"; "Pedro se cayó redondo al suelo > se cayó redondamente al suelo (!)".

"Se cayó rotundamente al suelo" sí deja clara la idea de que el adjetivo latino "rotondus" habría debido quedar cristalizado con su forma culta "rotundo" y que hace referencia a la caída y no al sujeto.

-Gracias: Rafael Martínez Rubio

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