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Etimología de VITELA

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VITELA

La palabra vitela que designa a lo que también vulgarmente se conoce como pergamino procede del latín vitella, un diminutivo de vitŭla (ternera, becerra de un año o menos). Existe también el masculino vitŭlus (ternero). Si bien esta palabra se aplica preferentemente a los animales vacunos, en principio designó a cualquier animal de la camada de un año. Parece que el vocablo es un derivado de la raíz indoeuropea *wet- (año) que es la que en griego, que pierde siempre la digamma inicial indoeuropea, dio la palabra ἔτος (año). Esta misma raíz dio en latín el adjetivo vetus, veteris (viejo), que en principio no se refería exactamente a viejo, sino que era un vocablo rural que calificaba a los productos de cosecha (cereales, vino, etc.) que eran de la añada anterior cuando llegaba la nueva, y por tanto tenían ya un año de duración. Como eso se oponía a lo nuevo de la nueva cosecha, lo que tenía ya un año acabó considerándose "viejo" y el adjetivo pasó a calificar todo lo viejo en general.

La palabra vitela en principio pues designaba a una piel de ternera, curtida, raspada y pulida para servir para la escritura de libros. Aunque el uso de las pieles para escribir es antiquísimo, entre los griegos y los romanos lo que se generalizó fue un material que ya habían empleado los egipcios: el papiro. El papiro escripturario se preparaba con fibras de la planta de papiro encoladas y tenía la ventaja de que era mucho más barato que la piel. Esto cuadra con el hecho de la enorme difusión de la alfabetización de las gentes, sobre todo entre los romanos. Aun siendo de papiro, los libros no eran exactamente baratos, debido a la mano de obra (estaban enteramente escritos a mano), pero siendo de papiro resultaban más accesibles al consumidor y había un gran comercio de libros y además abundantes bibliotecas públicas. Eso sí, el papiro tenía un inconveniente: no se podía escribir más que por una cara (el anverso estaba lleno de aristas de las fibras vegetales), y al ser como un tejido de fibra vegetal seca no debía doblarse o se partía con el tiempo por la parte doblada. Por eso los libros eran en realidad volúmenes, un rollo parecido al papel higiénico de una larga tira de papiro enrollada sobre un eje de madera, que se desenrollaba y enrollaba para leer de arriba abajo.

En un momento determinado parece que sobre todo la biblioteca de Pérgamo empezó a usar vitela para los libros (de ahí lo de pergamino) y hay una leyenda poco fundamentada que dice que lo hicieron porque se les negó el suministro de papiro procedente principalmente de Egipto. De modo que en el siglo II d. C. los romanos empiezan a utilizar esporádicamente vitela, y eso vino acompañado de una innovación en el formato del libro. Como la piel es flexible y no se corta al doblarla, podían cortarla en hojas que se doblaban y se cosían de cuatro en cuatro (quaternum, de donde viene cuaderno). Cosiendo a su vez tantos grupos de cuatro como se desearan se obtenía un libro ya con el formato actual que conocemos (estos ya no se llamaban volumina, sino codices). Pero como la piel era cara, sólo lo empleaban para costosos libros oficiales de leyes y cosas así, especialmente valiosas, mientras el libro de papiro enrollado seguía siendo el masivo y habitual para el gran público.

Pero esto cambiará a partir del siglo IV d. C. ¿Qué ha pasado entonces?. Sencillamente que el cristianismo ha llegado al poder y poco a poco prohíbe, censura y destruye buena parte de la cultura clásica. Al mismo tiempo decae el Imperio Romano que en el S. V se desmembrará en Occidente, y con él sus escuelas municipales, la administración, etc. Entramos en la Edad Media y el analfabetismo cunde. Entonces se da el gran auge de la vitela. Se buscan soportes carísimos casi exclusivamente para copiar biblias, evangelios, cartas apostólicas y cosas así, libros únicos y carísimos que más que leerse son objeto de veneración y sólo manejan los obispos en los obispados y los monjes en los monasterios. Ya no se molestan casi en fabricar papiro. Y entonces también la vitela cambiará. Ya no será piel de ternera curtida salvo para los usos más bastos, y la vitela acaba designado a un pergamino hecho con la piel más fina que se pueda imaginar: la de animales recién nacidos o incluso de fetos de animales no nacidos, especialmente la estrella de las vitelas, la vitela uterina, que es la de feto de cordero en que cada fetillo proporcionaba a lo mejor una hoja de un gran códice, y se reservaba para los más sagrados libros religiosos. Se puede cualquiera imaginar los centenares de ovejas preñadas y desventradas para sacarles el feto, con objeto de elaborar las más lujosas de las biblias y libros canónicos. Por supuesto eran libros de incalculable valor, pero no importaba, los monasterios los podían pagar, y los comunes mortales generalmente no leían porque eran analfabetos.

De semejantes hecatombes feticidas vino a sacarnos poco a poco a fines de la Edad Media, la llegada del invento chino del papel, que sólo lentamente se generalizó, pues al principio era muy basto y tuvo que depurarse poco a poco su elaboración para poder usarse masivamente en la confección de libros, sobre todo cuando ya fue de la mano de la imprenta.

- Gracias: Helena


Les recomiendo visitar las siguientes palabras relacionadas: veterinario, viejo, pergamino, palimpsesto, Pentateuco, libro, Biblia, papiroflexia, papirotazo, papel, página, rulo, rol, control, evolvente, lista, código, carnet, folio, estilo y pluma.



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