Etimología de UBRE

UBRE

La palabra ubre viene del acusativo ubĕrem, afectado una síncopa, del vocablo del latín uber, ubĕris (ubre, teta, mama). El término es muy antiguo y de carácter poético sobre todo, porque la forma más vulgar y familiar para la teta es mamma. Es una vieja formación indoeuropea que existe en sánscrito úddar, en griego οὔθαρ, en hitita ūtar, etc. y de la comparación de todas estas formas obtenemos una raíz indoeuropea común *euƏdh- que hacía referencia a la ubre.

En latín el uso poético del vocablo hace que nazca de él un adjetivo metafórico uber, ubĕris, con el significado de fecundo, fértil, abundante y henchido de fruto. De él tenemos un superlativo uberrĭmus, que nos da ubérrimo. También tenemos un verbo uberare (hincharse, ser rico y fértil en frutos, como las ubres), y su prefijado exuberare, formado por ex- (de un interior a un exterior), que quiere decir proyectar sus frutos al exterior, o si se quiere, proyectar sus ubres al exterior, hincharse, resaltarse. De su participio de presente viene la palabra exuberante.

- Gracias: Helena


Hay que recordar que no hay constancia de raíces indoeuropeas. Surgen de la imaginación de los filólogos, reconstruyendo palabras existentes. Así vemos que no todos la reconstruyen de igual manera.

  • Edward A. Roberts y Bárbara Pastor la dan como *euədh- en su Diccionario Etimológico Indoeuropeo de la Lengua Española (página 55 ) - Primera Edición 1996.
  • Julius Pokorny la documenta como *ēudh en la entrada 532 página 347 de Indogermanisches Etymologisches Woerterbuch.
  • Mientras que Calvert Watkins la tiene como *euə-dh-r̥- (página 25 ) en el American Heritage Dictionary of Indo-European Roots. - Tercera edición - 2011.

Hay que advertir que sí hay absoluta y fidedigna constancia de las raíces indoeuropeas, de lo que no hay constancia escrita es de la lengua primitiva indoeuropea al completo. Estas raíces no surgen de la imaginación de los filólogos, eso es una barbaridad, ni los filólogos reconstruyen palabras existentes, porque esas palabras existen. Existen en las más de 200 lenguas indoeuropeas emparentadas, y cuando en estas lenguas una palabra que se refiere a lo mismo se observa que tiene idéntica raíz, se puede afirmar que esa raíz es indoeuropea, y conociendo los lingüistas los fenómenos fonéticos imperantes en cada lengua se puede llegar a la forma originariamente común de esa raíz. Se trata de una investigación difícil y muy especializada y al que ignora todos sus principios, sencillamente no la comprende y le parece pura imaginación, igual que al que no tiene nociones de Física puede parecerle que la teoría de la gravitación universal es puro invento imaginativo. Esas raíces existen con toda claridad en las lenguas derivadas. Todos reconstruyen estas raíces con iguales criterios de fonética y gramática histórica, y las variaciones la mayoría de las veces se deben al avance del conocimiento y a la diferencia temporal de las publicaciones. Vamos al ejemplo que nos ocupa.

Pokorny, que ya es antiguo, da la versión más antigua de esta raíz, la reconstrucción decimonónica básica *ēudh- que contiene los elementos fonéticos básicos de esta raíz que aparecen en todas las palabras "ubre" del espectro de las lenguas indoeuropeas observadas, y que para el caso del latín correspondería a ub- (ya que el latín monoptonga ēu en u y la dental sonora aspirada, que otras lenguas dentalizan y ensordecen y en otras se conserva la aspiración, en latín siempre pasa a b de una manera probada). Pero en esta época todavía no se ha generalizado el descubrimiento de las laringales indoeuropeas que era sólo una hipótesis, plenamente confirmadas después por el desciframiento del hitita. La observación de una vocal de timbre muy alternante posterior al elemento *ēu- y además un alargamiento vocálico en todas las lenguas, aumentado además su número por nuevos aportes de variantes de la palabra, llevó a la conclusión de que en la raíz había que incorporar una laringal originaria (ə), porque sólo una laringal puede producir esos efectos comunes a todas las lenguas, así que la versión hoy admitida para esa raíz es *euədh- (la de Roberts-Pastor).

Lo que Watkins refleja es un paso más allá que puede hipotéticamente plantearse, y que en realidad sería más bien no el reflejar esta raíz indoeuropea, sino un intento, en este caso quizá factible, de reconstruir la palabra indoeuropea "ubre". Porque resulta que hay un elemento final en todas las lenguas que podría llevarse a un resultado común, que es que la palabra estuviera cerrada por una sonante r̥ originaria. En efecto esa sonante vibrante final se observa consonantizada en multitud de lenguas (no sólo en latín uber), y además arrastrando ante sí un ápice vocálico de timbre a o timbre e, epéntesis que desarrolla r̥ habitualmente en multitud de lenguas, mientras en otras simplemente vocaliza sin más, y en efecto en esas otras lenguas vemos un mero resultado de vocal. Con lo cual sería posible postular una forma, no ya para la raíz, sino para la palabra matriz indoeuropea *euə-dh-r̥, pero entonces ya no hablamos de raíz.

Realmente quien desconoce absolutamente todo este campo de la investigación, mucho más complejo además que lo que yo pueda reflejar en una breve explicación, puede pensar que es magia o puro invento imaginativo, como también lo pensarían de un sismólogo que afirmara en el s. XVII que puede aproximadamente determinar un futuro terremoto, o de un genetista que afirmara al que desconoce que existe ese campo, que puede determinar exactamente si un cadáver de hace 300 años fue el ancestro de alguien.

Se trata no obstante de una investigación difícil y que no puede reconstruirlo todo, sencillamente porque no todo está suficientemente documentado, y de ahí que a veces se haya dado algún caso de hipótesis aventurada o incierta que hace pensar en ciertas dosis de imaginación especulativa. Un genetista puede determinar una ascendencia, pero si no posee suficientes muestras de ADN, no podrá hacerlo y a lo mejor no dará resultados, o a lo mejor especulará. A veces una palabra en una lengua indoeuropea sólo tiene un paralelo radical en otra, o sólo dos. En estos casos, aunque se pueda reconstruir la raíz común a las formas que se tienen, su planteamiento como raíz indoeuropea originaria es muy hipotético, pues posiblemente lo sea, y las palabras que la contenían en otras lenguas se han perdido por desgaste, pero también es factible que esa raíz sea una adquisición más tardía, no presente en el sistema originario, y que afecte sólo a una parte de las lenguas generadas en su fase de evolución.

- Gracias: Helena


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