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Etimología de SIESTA

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SIESTA

La palabra siesta proviene de la división canónica del día, y corresponde a la hora sexta: Laudes: las 00:00 horas; Maitines: las 03:00; Prima: las 06:00; Tercia: las 09:00; Sexta: las 12:00; Nona: las 15:00; Vísperas: las 18:00; Completas: las 21:00. De la hora nona también proviene el término inglés "Noon".

- Gracias: José Feldmann


En Catalán la expresión 'Anar a fer nones ' viene de la hora nona, y significa "ir a dormir". Aunque inicialmente se refiriese a la siesta hoy día sólo se usa para ir a dormir de noche. Para la siesta se usa 'Fer una becaina ', 'Fer la migdiada ', etc. El Diccionari de Locucions i frases Llatines d'Enciclopèdia Catalana define Nona como 'la última hora de las horas menores del oficio divino', es como si las misas empezaran a las 6 de la mañana y acabasen a las 3 de la tarde (hora nona).

- Gracias: Jordi Pérez Noguer


Los romanos dividían el tiempo diurno en doce horas, por lo que la hora sexta era la mitad del día, el mediodía, la hora del máximo calor. Por lo mismo hora prima sería la del amanecer, etc. No habría, por tanto, que recurrir para nada a maitines ni a horas canónicas para explicar la etímología de la palabra siesta. Voz que el castellano ha exportado con mucho éxito a diversos idiomas, empleándose incluso en inglés.

- Gracias: Pedro Menoyo Bárcena


Como dice Pedro Menoyo, no hay que recurrir para nada a las horas canónicas para explicar la etimología de la palabra siesta, que viene de hora sexta, el espacio de tiempo comprendido entre las 12 del mediodía hora solar, y un límite comprendido entre las 14.15 y las 15:45 según días del año, ya que las horas romanas eran fracciones del tiempo de luz y no horas de duración fija. En este espacio los romanos hacían un reposo después del refrigerio del mediodía, y de ahí "hacer la siesta".

Lo que se explica al principio son las horas canónicas de los monasterios medievales, que no es lo mismo. Vamos a verlo.

Los romanos dividían el tiempo de luz de cada día en 12 horas, y el tiempo de oscuridad en otras 12. Como este tiempo varía según la estación y el momento del año, estas horas eran de duración variable. Así en el solsticio de verano, las horas de luz llegaban a ser de 75 minutos, y las horas de oscuridad de 45. A la inversa sucedía en el solsticio de invierno, en que las horas de luz vendrían a durar unos 45 minutos y las de oscuridad 75. Conforme crece o decrece el día, estas horas iban aumentando o disminuyendo en proporción inversa las del día respecto a la noche. Sólo los días del equinoccio de primavera y otoño estas horas serían iguales y durarían exactamente 60 minutos.

Pero en la práctica los romanos no computaban hora por hora, sino que agrupaban estas horas en grupos de tres, y al grupo lo llamaban hora, si era del tiempo de luz, y vigilia, si era del tiempo de oscuridad. Por tradición dividían pues la fase luminosa del día en cuatro horas, que se llamaban prima, tertia, sexta y nona. La hora prima y la hora tertia comprendían desde la salida exacta del sol en un día concreto (variable, sólo en los equinoccios se produce a las 6 de la mañana hora solar), hasta el mediodía solar exacto o punto culminante del sol en su cénit. La hora sexta y la hora nona se desarrollaban desde el mediodía solar exacto hasta la exacta puesta del sol (variable esta según el día del año, y sólo producida a las 18 horas solares exactas los dos días de los equinoccios). Tras la puesta del sol empezaba el cómputo de la noche dividida en cuatro vigilias. Entre la puesta del sol y la medianoche exacta transcurrían la prima vigilia y la secunda vigilia. Entre la medianoche y la salida del sol transcurrían la tertia vigilia y la quarta vigilia.

Los monasterios cristianos medievales heredan el cómputo horario romano, pues no había otro además, pero lo cristianizan. Los monjes se reunían de día y de noche en la capilla a entonar rezos y cantos prescriptivos cada tres horas variables del día y de la noche. Y así, especialmente a las horas nocturnas, les variaron el nombre con el nombre de los cantos entonados (Laudes, en vez de tertia vigilia, Maitines en vez de quarta vigilia, Vísperas en vez de prima vigilia y Completas en vez de quarta vigilia). En el caso de las horas diurnas fue al revés: los cantos y rezos de los monjes recibieron el nombre de la hora romana correspondiente. Y eso es lo que llaman "horas canónicas", que son una herencia del sistema romano, pero no propiamente el sistema romano. Los cantos y toques de campana de los monjes al inicio de cada espacio temporal del día, servían como referencia de la hora al campo circundante.

- Gracias: Helena



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