Etimología de RUMIANTE

RUMIANTE

Un rumiante es un vertebrado mamífero que pertenece al orden Artiodactyla (véase en este diccionario), suborden Ruminantia (propuesto en 1777 por el médico y naturalista europeo Giovanni Antonio Scopoli (1723-1788), que comprende las familias Tragulidae, Moschidae, Cervidae, Bovidae, Antilocapridae y Giraffidae, donde se incluyen especies como cabra, oveja, vaca, jirafa, diversos tipos de ciervos y antílopes, bisonte, ñu, gacela, gamuza, etc. Además de su condición herbívora y de poseer un par de pezuñas, los rumiantes se caracterizan por tener cuatro cavidades digestivas que ocupan alrededor del 75% de la masa abdominal. Tales compartimentos son: rumen o panza, el de mayor volumen, retículo, omaso o librillo y abomaso o verdadero estómago, pues es el que realmente segrega enzimas digestivas y ácido clorhídrico, mientras que en los primeros tres lo que sucede es una digestión microbiana. Los rumiantes primero pastan o pacen forraje, masticándolo brevemente, lo degluten y lo pasan al rumen, donde lo almacenan; después el alimento llega al retículo, se reblandece y divide en porciones menores. Posteriormente, cuando el animal reposa tranquilamente, regurgita el alimento o bolo ruminal, y vuelven a masticarlo y a mezclarlo con saliva; precisamente, a esta segunda masticación con los molares, es a lo que se llama rumiar (no con el otro significado de pensar y darle vueltas a las ideas), de donde viene el vocablo rumiante. Una vez rumiado, el alimento pasa al omaso o tercera cavidad, y de ahí, al abomaso o estómago glandular. Esta forma tan peculiar de alimentarse, quizá sea una adaptación evolutiva para evitar los depredadores, pues pacen con relativa rapidez para minimizar el tiempo de exposición, para después, con cierta tranquilidad, pero siempre expectantes, ponerse a rumiar de manera intermitente, unas ocho horas al día, intercaladas con períodos de pastoreo. Asimismo, la simbiosis microbiana del rumen les permite aprovechar la celulosa con mucha eficiencia.

Según los esquemas taxonómicos más recientes, parece que los camellos, llamas y vicuñas (familia Camelidae, que en ciertos textos de finales del siglo XX aún se los consideraba dentro de los Ruminantia), ahora se incluyen en otro suborden, el de los Tylapoda, cuyas especies tienen solamente tres cavidades gástricas (el omaso o librillo es inexistente), por los que algunos autores los llaman seudorumiantes, y creen que son evolutivamente más primitivos.

El término rumiante, literalmente "animal que rumia", proviene del latín rūmināns, participio presente del latín clásico rūmināre (rumiar, volver a masticar la hierba previamente tragada), procedente a su vez de rumen ('primer estómago de los rumiantes', pero también 'parte de la garganta que comunica con el esófago, tragadero'). En rumiante está presente el sufijo latino -(a)nte de los participios de presente (agente de acción indicada por la raíz verbal, como en trashumante), del latín -(a)ntia (con el que formaron el taxón Ruminantia, ('conjunto de especies animales que rumia'), sufijo complejo que indica 'cualidad de un agente'.

Rūmināre, relacionado con el verbo rumigare (mamar), después también significó 'murmurar entre dientes y darle vuelta a las ideas', incluso, en latín altomedieval llegó a significar 'leer', pues la ruminatio era la lectura propia de los monjes. Todo esto tal vez en relación a que tanto la rumia de estos animales, así como mamar, murmurar y leer calladamente se ejecutan con la boca cerrada.

El vocablo rumen, o probablemente un término parecido, era tal vez ya utilizado por los arúspices, personas que en la antigüedad se creían con el don adivinatorio a través de la visualización o inspección (en latín haruspicium, 'inspección de vísceras o entrañas) de animales sacrificados, especialmente el hígado de ovejas; según cierta religión etrusca, probablemente llegada del Cercano Oriente hacia el año 2000 a.C.

En rūmināre parece existir cierta interferencia o más bien relación con la idea de mamar (rumigare), por ruma, que también designa a la teta de las hembras, pues, como ya lo explicamos, el movimiento que hace el animal al rumiar volviendo a masticar o remasticando con la boca cerrada es, de cierta forma, parecido al movimiento bucal que exhiben las crías al mamar y tragar la leche.

Es importante además mencionar que entre los rancheros de México, se utiliza mucho el término 'majar' en vez de rumiar. Bien recuerdo cuando trabajé con ganaderos, hace unos 40 años, si una vaca o cabra se enfermaba del aparato digestivo, o simplemente tenía fiebre me decían: "la vaca no quiere comer ni majar", señal de que estaba pasando por un problema de salud. Pero poco después (si evolucionaba favorablemente), decían: "ya quiso comer y majar", lo que representaba un signo alentador, o que iba a recuperar la salud. Consultando al DRAE, vi que majar, significa 'machacar (y en efecto, el rumiante hace eso con el bolo ruminal), sobre todo productos vegetales', aunque a veces también quiere decir 'importunar o molestar', de donde la frase tan común: ¡Ah como mueles!, cuando alguien nos está enfadando con o por algo. Y procede del latín malleāre, mallĕus, martillo. En cambio, majada, 'lugar donde pernocta el ganado y los pastores, posada, mesón', a primera vista, sin un análisis etimológico, podría pensarse que procede de majar, puesto que con mucha frecuencia en una majada se encierran rumiantes (que majan o que rumian), pero tiene otro origen: del latín macῠla (red, malla), ya que en la majada se instala una malla o algo así para que el ganado no se salga. Pero bueno, las cosas no son tan sencillas como las acabo de explicar, por ello, sugiero al lector que, para una información más amplia y clara sobre este asunto, consulten en este diccionario las entradas 'majada, mancillar e inmaculado', entre otras.

Fuentes consultadas.

  1. Century Dictionary on line. 2001-2014. Global Language Resources.
  2. Hickman P. Cleveland et al. 1993. Zoology. Ninth Edition. USA.
  3. Pingarrón Seco Elena. 2014. Comunicación Personal.
  4. Vaughan A. Terry. 1986. Mammalogy. Thitd Edition. USA.
  5. Webster's New World College Dictionary. 2002. Fourth Edition. USA.

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rdgz.


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