Etimología de MUDÉJAR

MUDÉJAR

La palabra mudéjar es un vocablo que viene del árabe andalusí mudáǧǧan, y este del árabe clásico mudaǧǧan, que quiere decir "dominado". Es el vocablo que en la Corona de Castilla se empleaba para denominar a los musulmanes que vivían en territorio cristiano (en la Corona de Aragón y el Reino de Valencia casi siempre se les llamaba simplemente moros o sarracenos). El vocablo también afecta al arte.

Hay dos palabras que surgen de la especial situación de la España medieval y no deben confundirse: uno es mozárabe y otro es mudéjar. Para ello hay que comprender la situación en la Edad Media. En el s. VIII los musulmanes (árabes y bereberes) invaden y entran desde el sur desmantelando el Estado visigótico y dominando a la población, estableciendo un Estado propio que a la larga acabará dividido en diversos reinos de taifas. En la invasión, una minoría de las élites visigóticas huye y se refugia en la franja norte de la península, donde a la larga se van a constituir diversos pequeños reinos cristianos, que conforme alcancen pujanza, empezarán a conquistar territorios hacia el sur, más o menos rápido según los siglos y las condiciones de esplendor, pero en un avance bastante continuado. Prácticamente esa llamada reconquista del sur culmina en el s. XIII, siglo activísimo del avance cristiano, en que toda la península queda bajo dominio cristiano excepto un pequeño reducto al sur: el reino de Granada, que sobrevivirá casi dos siglos comprando su independencia a los cristianos a fuerza del pago de tributos. Lo acabarán conquistando los Reyes Católicos en 1492, a fines pues del s. XV.

Como se comprenderá, semejantes vaivenes hacen que las poblaciones vayan cambiando de bandos y sus territorios pasando a unas manos u otras. Y esto hace nacer todas estas denominaciones.

En principio cuando los musulmanes invaden el territorio la población es cristiana y habla ya un latín vulgar que es protorromance. Parte de esa población se convertirá a la religión islámica de las élites musulmanas, pero muchos siguen siendo cristianos: esos son los mozárabes, que son tolerados mediante el pago de especiales tributos (como también los judíos) que los de religión islámica no pagan. Los mozárabes hablan una lengua romance, pero es un error llamar "mozárabe" a estas hablas, porque mozárabe es un término religioso que se refiere a los cristianos habitantes de territorios cristianos entre el s. VIII y el s. XI (desde el XI ya casi no existen porque ya no fueron tolerados), y el romance lo habla el pueblo llano en su conjunto, sean cristianos o se hayan convertido al islamismo, y no es el habla exclusiva de los mozárabes (ver entrada mozárabe). Cuando mucho más tardíamente estas poblaciones dominadas por las élites árabes, vayan poco a poco asumiendo la lengua árabe, también lo harán todos, sin distinción de credo religioso. Pero del mismo modo hay un arte llamado mozárabe, que al igual que los lingüistas señalan que es impropio llamar "mozárabe" a la lengua romance andalusí, los historiadores del arte consideran impropio llamar "arte mozárabe". Para entender esto, hemos de saber que las condiciones de vida de las comunidades cristianas en territorios musulmanes, llamadas mozárabes, empezaron a endurecerse desde fines del s. IX y el rigor llegó al culmen en el s. XI en la España islámica con la llegada de los almorávides primero (rigoristas e integristas religiosos), en que se les forzó a la conversión obligatoria, y mucho más todavía con los integristas almohades del s. XII. Los que se convertían al islam eran llamados muladíes. Pero parte de estas comunidades mozárabes huyeron al norte cristiano o fueron trasladadas allá en sus razzias por los reyes cristianos, y principalmente repoblaron el valle del Duero, que en principio era zona fronteriza y bastante poco poblada. Así en la repoblación del valle del Duero, ahora ya definitivamente cristiano, se mezclaron grupos de población cristiana procedentes de los reinos de más al norte, con grupos de población cristiana que habían sido mozárabes en tierras musulmanas. Y en la extensa cuenca del Duero surge un arte cristiano en pequeñas iglesias durante el s. X y parte del XI, que se suele llamar mozárabe, porque, carente casi de decoración, desarrolla elementos arquitectónicos de influjo árabe como el arco de herradura (que en realidad los árabes aprendieron de los visigodos, variando después sus proporciones) y determinadas técnicas constructivas, como también un uso profuso de columnas y bóvedas en que se ven los ecos del arte islámico. A este arte, muchos especialistas en historia del arte prefieren hoy llamarlo "arte de repoblación", pues está hecho por cristianos de diversa procedencia en territorio cristiano, y el arte mozárabe propiamente sería sólo el practicado por grupos cristianos en territorios árabes (=mozárabes), del que prácticamente apenas hay muestras.

Y ahora vamos al mudéjar, que también es un concepto religioso. Los mudéjares, gente de religión musulmana que vivían en la España cristiana más o menos desde el s. XII, estaban presentes en todas las ciudades del centro y sur de toda la península, que antes habían sido ocupadas por árabes y ahora reconquistadas y ocupadas por cristianos. Vivían en aljamas o barrios propios en las ciudades y también en comunidades rurales, tenían sus fueros propios, podían hablar árabe si lo habían adquirido, y eran tolerados, y del mismo modo que los mozárabes en tierra islámica pagaban un tributo propio, los mudéjares en tierra cristiana también. Generalmente eran agricultores y artesanos de muy diversos oficios, que vivieron con bastante tranquilidad desde el s. XII a fines del s. XV, en que estas condiciones empezaron a variar. Con la conquista de Granada ya todos los musulmanes residentes en España eran mudéjares, pero las condiciones de respeto que fueron pactadas para los usos de estos nuevos mudéjares de Granada no se cumplieron del todo, lo que provocó una revuelta de mudéjares en el Albaicín, y la respuesta por parte del poder fue un decreto de conversión forzosa en 1502. A partir de ese momento, esos mudéjares, que en parte se convirtieron a la fuerza y en parte soslayaron el decreto siguiendo con sus usos religiosos aunque no fuera a la la luz pública, fueron llamados moriscos, y ya no mudéjares. Los hechos llevaron a la masiva rebelión de los moriscos de Granada en las Alpujarras, que conllevó un aplastamiento y notorias represalias por parte del poder. Y esta situación acabó claramente afectando al estatus de todos los mudéjares del resto de España y acabó finalmente con el decreto de expulsión de los moriscos por Felipe III en 1609.

Pero hay un arte llamado mudéjar que se desarrolla en diversas ciudades de España desde fines del s. XII y en el s. XIII y cuyas últimas muestras llegan incluso hasta inicios del XVI. Es un arte cristiano, no un arte para musulmanes mudéjares, que se manifiesta en fachadas de iglesias, torres, interiores de palacios, artesonados, etc. Afecta sobre todo a la decoración de una estética claramente islámica, y usa bastante el ladrillo en vez de la piedra, y con yeserías, como lo hacían bastante los musulmanes. Aunque también ocasionalmente incorpora arcos de herradura y otros motivos, muchas veces la arquitectura del edificio realmente es del románico final o bien gótica por su estructura, pero mudéjar por su decoración y los materiales. Se supone que se debe en parte porque empleaban artesanos y alarifes mudéjares, y en parte porque simplemente los artesanos cristianos también bebieron de ellos esas técnicas e imitaban los motivos decorativos de algunos edificios y obras que habían dejado los musulmanes. Este arte también afecta al valle del Duero, mucho a Aragón, a Toledo, a la submeseta sur y a Andalucía.

- Gracias: Helena


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