Etimología de HEMATOCRITO

HEMATOCRITO

La palabra hematocrito es un neologismo compuesto por dos términos griegos, haima, 'sangre', como aparece en hematología, ciencia o especialidad médica que trata todo lo relativo a la sangre, hematófago, cualquier organismo que se alimenta de sangre, como las pulgas y los mosquitos, hemólisis, destrucción masiva de células sanguíneas, hematíe o glóbulo rojo, etc.; y el adjetivo verbal (una cualidad o característica que deriva de una acción) kritós, 'lo separado, lo seleccionado por separación', y el verbo krinein, 'establecer un juicio, discernir, elegir, separar (que es el sentido con el que se aplica en este caso)', derivado de la raíz indoeuropea *krei-, 'cortar, separar, distinguir', de la que también proceden vocablos como crisis, criterio, crítico, criticismo, etc., así como el verbo latino discernere, de donde proviene discernir, discernimiento y cerner. De este modo, hematocrito puede traducirse literalmente como 'separar o algo que separa los elementos sanguíneos para su posterior interpretación o cuantificación'. Originalmente, la palabra era esdrújula (hematócrito), con el acento prosódico en la penúltima sílaba, pero ahora, el DRAE la acepta como hematocrito, sin acento.

El hematocrito se refiere al dispositivo de laboratorio que se utiliza para someter a una muestra sanguínea, depositada en un tubo de ensayo, a un proceso de centrifugación, previa aplicación de un anticoagulante, para separar la porción líquida acelular o plasma y los diferentes elementos celulares, de manera que por las diferentes densidades, en el fondo de la muestra aparecen los eritrocitos de color rojo, más arriba, los leucocitos y trombocitos o plaquetas y, por último, el plasma. Pero también, el término se aplica para el resultado del análisis y significa el porcentaje del volumen sanguíneo total ocupado por los eritrocitos, también llamados hematíes o glóbulos rojos, donde se encuentra la hemoglobina que le da el color rojo a la sangre; en términos generales, el valor normal aproximado en los varones adultos es de un 47%, mientras que en las mujeres, un 42%, aunque estos valores varían notablemente, dependiendo de si la persona tiene anemia, su actividad corporal y sobre la altitud del lugar donde vive; de todos modos, cualquier disminución o incremento significativo de estos valores, suele revelar algún padecimiento que necesita ser diagnosticado.

El término fue acuñado en 1891 por el fisiólogo y profesor sueco Magnux Blix (1849-1904) como haematokrit (al parecer, en germano), que luego pasaría como hematocrit en inglés y hematocrito en español. En la siguiente cita en inglés aparece el anuncio de la creación del nuevo vocablo médico: S.G. Heiden. Skandanavia Arch. f Physiologie 2: 134-140, 1891 "The Haematokrit: a New Apparatus for the Investigation of Blood"; que puede traducirse como "El hematocrito: Un nuevo aparato para la investigación de la sangre". Y para 1897, ya aparecía en la literatura médica de la época.

Fuentes consultadas:

  1. Guyton C. Arthur, Hall E. John. 2000. Textbook of Medical Physiology. Tenth Edition. USA.
  2. The Merck Manual. 1999. Seventeenth Edition. USA.

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rdgz.


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