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Etimología de GALENO

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GALENO

La palabra galeno, viento suave y apacible, viene del griego γαληνός (galēnos= calmado, sereno, tranquilo).

Encontramos la palabra γαληνός en la obra ´´Ifigenia entre los Tauros´´ del poeta trágico griego Eurípides que fue presentada en torno al 414 a.C:

-¡Ay, pobre corazón! Antes eras con respecto a los extranjeros apacible (γαληνός) y siempre inclinado a la compasión y medías cuidadosamente las lágrimas con los individuos.

De la misma raíz viene el nombre propio griego Γαληνός (Galeno= él que está tranquilo, calmado).

Del nombre de Galeno, médico griego1, 2, 3 del siglo II (DRAE), procede la voz castellana galeno con el significado de ´´hombre autorizado para ejercer la medicina´´.

Galeno nació en Pérgamo en el año 129 o 130 d.C. en el seno de una familia adinerada 4, 5.

En los primeros años toma contacto con la obra del célebre médico griego Hipócrates, que sería su principal referente a lo largo de su carrera. ´´...llegado a los 18 años, decidió ser médico. Estuvo viajando alrededor de 10 años, pasó por Alejandría y regresó a Pérgamo, donde fue médico de gladiadores. A los 33 años se trasladó a Roma, donde abandonó la cirugía y alcanzó gran prestigio y tuvo la protección de parientes del emperador Marco Aurelio'' 6.

΄΄... hasta finales de la República, la medicina (en Roma), fuertemente marcada por la superstición, podía calificarse de doméstica o familiar y se basaba en el uso de plantas y productos orgánicos. En este sentido, se trataba de una fase pretécnica de la medicina que se fue superando conforme llegaron a Roma los conocimientos procedentes de Grecia y Asia Menor. Así, el concepto de medicina doméstica imperante en la época romana primitiva comenzó a modificarse alrededor del siglo II a. C., cuando empezaron a llegar a Roma médicos procedentes del Mediterráneo oriental, concretamente de Asia Menor, Egipto y sobre todo, Grecia. Estos galenos, cuyo número aumentó de forma importante tras la Segunda Guerra Púnica, ostentaban la condición de extranjeros. A este respecto, debe ser tenido en cuenta el apego que los romanos tenían a la tradición y su desconfianza hacia los extranjeros. En concreto, se apreciaba en los romanos una profunda actitud antigriega que pudo culminar en el año 150 a. C. con la prohibición del Senado del ejercicio de la medicina por parte de los griegos libres. En el siglo I a. C. se estableció en Roma el médico Asclepíades de Bitinia, y fue entonces cuando tuvo lugar la efectiva transformación de la primitiva medicina doméstica romana en una medicina ya técnica, que Laín Entralgo denomina una ars medica. Asclepíades fue un médico que gozó de gran prestigio y alta estima en Roma, hasta el punto de que César concedió la ciudadanía a los médicos griegos, favoreciendo así la entrada de los mismos en Roma. En este sentido, la necesidad de cuidados médicos en una sociedad continuamente expuesta a la guerra era más intensa que el recelo de los romanos más tradicionalistas hacia los extranjeros. Esta situación continuó cambiando de forma paulatina, avanzando hacia un reconocimiento cada vez mayor de la profesión médica. Coetáneamente, el rechazo inicial que los romanos sentían hacia los griegos evolucionó hasta llegar a una fascinación absoluta por la cultura griega, lo que incluía la medicina. De hecho, y por encima de cualquier otra rama del conocimiento, la medicina fue la ciencia griega que penetró en el mundo romano de forma más completa''⁷.

´´Cuando Galeno comenzó a practicar en Roma, los médicos (de Grecia y de otras partes), como hemos dicho ya, habían adquirido ya una respetabilidad; Julio César les había otorgado la ciudadanía romana, y Augusto les eximió de impuestos en pago a sus esfuerzos en beneficio suyo. Los romanos, insatisfechos con su propia medicina, abrazaban con entusiasmo las promesas de conocimiento esotérico ofrecidas por un forastero; y Galeno se encontró así con su propia apoteosis´´ ⁸ ⁹.

Entre los muchos epónimos de este célebre médico encontramos los siguientes:

Farmacia galénica, medicina galénica, galenista, galenismo, nervio de Galeno, anastomosis de Galeno, etc. 1⁰.

Fuentes:

  1. Historia de los medicamentos. Alfredo Jácome Roca. Academia Nacional de Medicina. Colombia. 2003.
  2. Dorland Diccionario enciclopedico illustrado de Medicina. Elsevier España S.A. 2005.
  3. Encyclopædia Brittanica. b. Enciclopedia Espasa.
  4. Medicine before Science. Roger French. Cambridge University Press. 2003.
  5. Galen on bloodletting: a study of the origins, development and validity of his opinions. Peter Brain. Cambridge University Press. 1986.
  6. Apuntes sobre Historia de la Medicina.
  7. El secreto profesional del médico y su protección jurídico -penal:una perspective histórica. M.ª Teresa Requero Naveros. 2007.
  8. Historia de la Medicina.
  9. Roma y los barbaros- una historia alternativa. Terry Jones. BBC Books. 2008.
  10. Epónimos Científicos. Rafael V. Martín Algarra. José Maria de Jaime Lorén. Universidad CEU Cardenal Herrrera. Valencia. 2010.

- Gracias: PAGOT


Para entender por qué el nombre de Galeno, natural en efecto de Pérgamo en Asia Menor y ciudadano romano en el Imperio Romano del s. II d.C., no por concesión especial alguna sino por derecho de nacimiento[1] (los habitantes de las ciudades de la provincia de Asia que no fueran esclavos eran ciudadanos romanos de un estado unificado que abarcaba todo el entorno mediterráneo) llegó a significar por antonomasia "médico" hemos de ver cuál es la significación de su figura en la historia de la medicina antigua y posterior, y eso justamente no veo que se explique en absoluto en la intervención anterior, más destinada a mostrar la introducción de la medicina helenística en Roma, que a explicar por qué precisamente se elige el nombre de Galeno y no otro, para designar a los médicos.

Está habitualmente asumido que la medicina europea o occidental tiene su base primera en la llamada medicina hipocrática, surgida desde fines del s. V a. C., no en la Grecia continental, sino en las colonias griegas de Jonia o Asia Menor, en centros como Cos, Cirene o Cnido, zonas de capital importancia en el cruce de elementos culturales, y se basaba principalmente en los principios de simpatía y homeopatía. Esta primera medicina se refleja en los llamados tratados hipocráticos, de Hipócrates de Cos y sus discípulos. Esta medicina se enriqueció muchísimo en la etapa inmediatamente posterior, el Helenismo, gracias al sincretismo cultural que sufrió todo el Oriente Medio y que en medicina, por ejemplo, aporta los sustanciosos conocimientos anatómicos, quirúrgicos y fisiológicos de los egipcios, lo que dará lugar a una floreciente escuela médica en Alejandría, que junto a Pérgamo y otros núcleos será principalísimo foco de cultura helenística.

En principio, es esta la herencia que en el campo de la medicina recibe Roma, sobre todo en efecto a partir del s. II d.C. Posteriormente, ya en el Imperio Romano son estos prestigiosos centros de Oriente la sede de las escuelas más afamadas, eso queda fuera de duda, y que están integradas en el Estado romano. En Roma se seguirá desarrollando la medicina con importantes aportes en algunos campos, en especial la ginecología y prácticas de contracepción, y sobre todo la traumatología, muy desarrollada por la experiencia práctica que supone la existencia de numerosísimos médicos del ejército desde muy pronto y de avanzados hospitales de campaña (valetudinaria muchas veces excavados y que muestran avanzada tecnología médica). Pero en el terreno médico Roma hereda una situación muy peculiar propia del mundo helenístico anterior. En principio los médicos estaban absolutamente divididos en escuelas y prácticas, las más de las veces irreconciliables entre sí, por sus muy distintos métodos terapéuticos. La medicina hipocrática se dividió casi desde el origen en Dietéticos (propugnan la curación por la dieta y se basan en el estudio de la naturaleza), farmacéuticos (tratan con el uso de pócimas y medicamentos), y quirúrgicos, siendo sin duda los más prestigiosos los primeros. Estas ramas se dividen a su vez en subescuelas dando lugar a un panorama muy complejo que resulta difícil sintetizar.

La evolución de los dietéticos había dado lugar a dos ramas o posiciones enconadas en su interior, la de los dogmáticos , dedicados al estudio de las causas remotas de las enfermedades mediante el estudio de la filosofía y la naturaleza, así como del cuerpo humano, y la de los empíricos, que renuncian al estudio de las causas remotas para basarse en la experiencia directa y no en la especulación, ensayando sin más los remedios directos y experimentados. Esta polémica fortísima entre dogmáticos y empíricos aún estaba plenamente viva en el mundo romano del s. I d. C. (Ver al respecto la mejor prueba documental. El Proemium de historia de la medicina de los 8 libros De medicina del enciclopedista y médico romano Aulo Cornelio Celso, que vivió en la última parte del s. I a.C. y la primera mitad del s. I d.C., y seguramente el tratado médico más completo de toda la Antigüedad, anterior a Galeno).

En Roma se busca la superación de semejantes posiciones irreconciliables y el propio Celso es muy racionalista y muy partidario de un empirismo que integre todos los elementos útiles de las distintas escuelas y sectas de la medicina de la época y que refleja en su obra, cosa que no se acaba de lograr de modo generalizado pese a que médicos innovadores como Asclepíades superaron ya ciertas contradicciones y posiciones excluyentes.

Es en ese contexto donde se integra la prestigiosa figura de Galeno. Formado en parte en Pérgamo y Esmirna, completó muchísimo y sobre todo sus estudios en Alejandría y alcanzó la experiencia en traumatología que le proporcionó ser médico de la escuela de gladiadores de Pérgamo. Se trasladó después a Roma donde escribió todos sus tratados, siendo médico personal de los emperadores Marco Aurelio y Cómodo. Y he aquí por qué Galeno alcanzó tan tremenda fama: superando las posiciones de los dogmáticos logró integrar en su praxis y en toda su tratadística las importantes tendencias empíricas que sobre todo los romanos defendían, incorporando asimismo todos los más sustanciales avances de las ramas de los farmacéuticos y quirúrgicos, sincretizando, en suma y sin prejuicios, lo mejor de cada escuela gracias a su vasta y variopinta formación. Fue sin duda el mejor ecléctico que sincretizó y llegó a un concepto integrado de las metodologías, de lo cual estaba muy necesitada la medicina de la época, en la línea o criterio que defendía Celso. Es por eso que Galeno fue considerado el primer gran médico completo, al menos de cuya praxis y obra tratadística tenemos claro testimonio. Es por eso que su obra, pese a las diversas partes perdidas, dominó todo el panorama de la medicina occidental hasta los nuevos aportes del Renacimiento, desplazando a todos los tratados hipocráticos previos que de hecho se perdieron para el occidente europeo y sólo muy tardíamente se recuperaron (los árabes sí llegaron a conocer tempranamente algunos). A eso se debió su inmenso prestigio y fama y el que fuera considerado el paradigma de lo que debía ser un médico, es decir, a fundamentos racionales y no a "míticas apoteosis".

Esto pudo darse sin duda gracias a la previa base médica helenística, pero sólo pudo darse en el eclecticismo y florecimiento cultural que caracteriza al Imperio Romano del s. II, siglo de extraordinario esplendor en todos los aspectos, incluido el económico, y en todos los lugares del Imperio.

No olvidemos un detalle. La lengua es muy elocuente. Los nombres suelen estar en relación con el origen de las cosas. Obsérvese la base griega de la ciencia médica en la arraigada tradición por el uso de raíces griegas en sus términos médicos. Pero hay un dato curioso. Aunque en griego tenemos "iatrós", no ha quedado esta palabra sino en designaciones técnicas modernas para distinguir a los especialistas (pediatra, psiquiatra, etc.). ¿Por qué no llamamos yatrós, o hiatró, o algo parecido al médico en la lengua patrimonial?. Es muy sencillo. Porque en la práctica no se daba tal nombre, uno llamaba al dietético, o al quirurgo, o al farmacéutico. Los médicos integrales y completos, eclécticos en su terapia, se dan sobre todo en época imperial romana y el mejor ejemplo es Galeno, y de ahí que el término medicus (cuidador, tratador y curador) apelativo latino propiamente empleado por los romanos, sea el que haya quedado para la designación genérica.

[1] El antiguo reino de Pérgamo pasa al Estado romano por testamento de su rey Átalo, el 133 a. C., convirtiéndose en la provincia romana de Asia. Como era habitual, sus habitantes iban logrando paulatinamente la ciudadanía romana conforme avanzaba la romanización del territorio, proceso que se completó del todo en época de Augusto (31 a.C. a 13 d.C.) en que todas las ciudades asiáticas que pudieran no serlo aún, adquieren el rango de municipios de Derecho romano, lo que implica la ciudadanía romana de sus habitantes, especialmente en las élites urbanas, grupo al que pertenecía la familia de Galeno. Eso sí, en el Imperio oriental, la lengua griega era por tradición, predominante en la población y el Imperio romano fue siempre pues bilingüe en cuanto a la lengua de sus pobladores: latín en el centro y occidente, griego y parcialmente arameo en oriente. Galeno, ciudadano romano e hijo de ciudadano romano, tenía pues la ciudadanía romana que queda fuera de duda para todo historiador, diga lo que diga el DRAE, si bien su lengua materna era el griego y su tradición cultural helenística, sin duda.

- Gracias: Helena



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