Etimología de BIZCO

BIZCO

La palabra bizco procede del latín vulgar *versĭcus (desviado, torcido), con síncopa y asimilación y caída de r. Este vocablo es un adjetivo derivado con sufijo de relación -icus de versus, el participio del verbo vertere (doblar, desviar, hacer girar), de donde proceden también palabras como verter, vértebra, vértice, vértigo, verso, advertir, convertir, pervertir, subvertir, animadversión, universo, transverso, través, atravesar, etc. En realidad en latín clásico bizco se decía preferentemente strabus, vocablo prestado del griego στραβός, que asimismo en origen significa "torcido", y que da lugar a las palabras estrabismo y estrábico.

El verbo vertere procede de una raíz indoeuropea *wer-3 (doblar, volver), que también produjo en latín:

  • El vocablo verber (látigo, azote, verga, correa, cualquier cosa que sirve para azotar y se dobla y rebota), del que proceden verbena y reverberar.
  • El verbo vergere (inclinarse hacia), de donde vienen convergencia o divergencia).
  • El vocablo vermis (lombriz, gusano, que se dobla o se retuerce), de donde vermífugo y bermejo.
  • Los prefijos latinos re- (vuelta atrás, repetición) y retro- (hacia atrás), presentes en tantas palabras como repetir, rehacer, reconocer, restablecer, retroceder, retrógrado, etc.
Esta es la etimología asumida por la RAE, pero como nos señala un miembro, "Corominas pone reparos a esta etimología de bizco, aduciendo que después de -rs- solo cabría una síncopa muy tardía, que no podría explicar la z sorda de bizco, a menos que esa z fuera una evolución secundaria de una s (como el caso de negruzco), pero por lo visto la z de bizco es antigua y verdadera (o sea, z sonora). De *versicus lo que se hubiera esperado en castellano es *biezco, según Menéndez Pidal, pero solo se documenta bizco. Aunque Corominas da a bizco origen incierto, ve como más aceptable la hipótesis de Leo Spitzer de que bizco es de creación expresiva."

A esto tendríamos que aclarar que Corominas no es el rasero exclusivo de la corrección, por muy buen lingüista que sea. La "creación expresiva" como la "formación onomatopéyica" son demasiadas veces recursos fáciles y coletillas que se adoptan y de las que se abusa muchísimo, cuando no se tiene clara la etimología de un vocablo. ¿Expresiva de qué, y qué tiene que ver la secuencia b-z con la expresión de tener la mirada desviada?. No parece tener mucho sentido y siempre es preferible una explicación etimológica lo suficientemente lógica para un vocablo, mientras tenga un fundamento y no sea un montaje imaginativo, por supuesto. En el caso de la explicación a partir de *versĭcus hay grandes puntos positivos y son insuficientes totalmente los reparos de Corominas por las siguientes razones:

  1. No se entiende por qué la lógica síncopa de versĭcus habría de ser temprana o tardía, ¿tardía porque no ha diptongado?. Pues seguramente diptongó su e breve tónica, como es típico del castellano, aunque no haya constancia de ese paso y es bastante frecuente la posterior monoptongación en i. Corominas se contradice, pues acepta o propone que ripio viene de rĕplum (de replere), y risco de un *riesco (de resecare), que también daría riesgo, y es exactamente la misma evolución vocálica. Pero además tenemos constancia en la toponimia santanderina de una forma diptongada, en Puente Viesgo, forma que sólo puede venir de versĭcus (torcido, desviado) y nunca de vēscus (pasto, alimento) porque la e larga jamás diptonga y eso es ley inamovible.
  2. Es natural que la z fuera sonora en origen, pues en la asimilación consonántica -rs- las vibraciones sonoras de la r pueden producir una sibilante sonora. Lo que pasa es que es natural también que luego ensordeciera, pues el castellano ensordece toda silbante sonora, no tiene silbantes sonoras en su sistema fonológico, a no ser ciertos alófonos de la s sorda, realizados de forma sonorizada por contacto con oclusiva sonora.
  3. La existencia de todas las variantes hispanas de bizco en distintas lenguas peninsulares, como vesgo, besgo, visc, etc. lo que lleva a pensar es que se trata de una forma latina panhispana, y no una innovación "expresiva" de una lengua concreta.
  4. Hay además una poderosa razón semántica. Versĭcus, de la misma raíz que vertĕre, (torcer, desviar), reproduce exactamente la semántica del clásico strabus (bizco), préstamo del griego que en origen significa desviado o torcido, de mirada torcida. Y tenemos la prueba patente de que la raíz vers- se empleó para la mirada desviada a partir de la forma latina aversus (que se desvía de su trayectoria normal), que nos ha dado avieso, empleado muy específicamente en la expresión "mirada aviesa", que en origen es eso, y también torcida en el sentido de hostil. Es posible incluso que *versĭcus fuera un vocablo muy antiguo en el latín popular para designar al bizco, y es fácil que strabus sea un calco a partir del griego, aunque también lo más factible es que a la inversa, strabus se calcara popularmente en versĭcus.

Por todos estos motivos parece que la Academia hace muy bien aceptando como oficial y válida únicamente esta etimología de cuantas se han propuesto.

- Gracias: Helena


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