Etimología de ARRABIO

ARRABIO

La palabra arrabio designa a la fundición de hierro tal y como sale de los altos hornos para servir después de materia prima a la industria acerera y transformadora del hierro en general. Esta palabra, de etimología insegura, podría venir del vasco, según el DRAE de una palabra vasca [h]arrobia que significaría 'la cantera', pero que realmente les será prácticamente imposible encontrar en los diccionarios de vasco o euskera. En estos lo que aparece como cantera es exactamente la palabra harrobi. En cambio sí encontrarán directamente arrabio, que es un zoónimo que se aplica al escorpión y a la salamandra, con lo que se diría que no tiene nada que ver con eso.

Pero es fácil que el vocablo arrabio, que aparece por primera vez en un diccionario de la RAE en 1803, de un modo u otro dependa del vasco, pues, durante los últimos cuatro o cinco siglos la siderurgia y la industria transformadora del hierro ha sido un auténtico pilar de la economía vasca y sin duda la más importante de España, aunque hoy esté en crisis. El proceso que culminó con la creación de los Altos Hornos de Vizcaya, la mayor empresa siderúrgica de España, en 1902, cerrados en 1996, hunde sus raíces en la Edad Media.

Y es curioso porque los vascones fueron el último pueblo prerromano de Hispania en conocer la metalurgia. A la llegada de los romanos los vascones eran un pueblo montañés del Pirineo Occidental, desconocedores de toda metalurgia y de muchas otras técnicas, de manera que no tienen ni siquiera cerámica propia. Las actuales provincias Vascongadas estaban en el 90 % de su territorio ocupadas por pueblos celtibéricos, de habla y cultura celtas. En el occidente de la provincia de Vizcaya, la más occidental de ellas, en la actual comarca de las Encartaciones, considerada por muchos antiguos ya Cantabria y ocupada por los celtíberos autrigones había ya algunas minas de hierro, alguna de las cuales fue explotada por los romanos. Los celtíberos sí conocían la metalurgia, primero del bronce, y luego del hierro. De hecho son estos pueblos celtas los que traen la metalurgia del hierro a la mitad norte y el centro de la península Ibérica (en el sur tiene otros orígenes). Viejos poblados fortificados de la Edad del Hierro en la mitad sur de Navarra, como los excavados y bien conocidos de las Eretas de Berbinzana o el del Castillar de Mendavia, que conocen una metalurgia sobre todo del bronce y finalmente del hierro, son en realidad asentamientos de cultura celta o celtibérica por todos los aspectos culturales y arqueológicos, como demuestra bastante bien la arqueología. Y todos estos pueblos se romanizaron a la llegada de los romanos y adoptaron poco a poco el latín. Los vascones en realidad vivían sobre todo parapetados en sus montes, con una economía que tenía mucho de cazadora y recolectora. Es hacia finales del Imperio Romano, quizá a partir de los s. IV y V, y sobre todo con el debilitamiento del poder romano y su fuerte unidad cultural, cuando los grupos vascones van extendiéndose hacia el oeste por las provincias Vascongadas (del latín Vasconicatae, es decir "vasconizadas", que no vascas de origen) y hacia el sur por Navarra y sus llanos agrícolas. Así las cosas, es avanzada la Edad Media cuando la arqueología testimonia por primera vez en el s. XI en poblados claramente vascos de Álava y Vizcaya una actividad metalúrgica inicial en la fundición y trabajo del hierro, favorecidas además por el descubrimiento de abundantes yacimientos del mineral. Y surgen las herrerías de montaña. Pero hasta el s. XIII no adoptarán ciertas técnicas como las de las ferrerías de agua, ya generalizadas en la Europa del s. XI y XII, que empleaban el agua como fuerza motriz para mover los mazos y fuelles. Lo cierto es que entre los s. XV y XVI la actividad siderúrgica, muy diseminada, ha crecido allá mucho y la Corona española invirtió bastante en aportarle nuevas tecnologías que se incorporan en el s. XVII, en que vemos que en territorio vasco se sitúan notorias factorías de fabricación de armas. Esta tradición hace que ´desde mediados del s. XIX empiecen a introducirse técnicas como las del alto horno, los convertidores Siemens y Wegener, etc., que son base de la industria pesada siderúrgica que caracterizó la economía vasca del s. XX.

La tardía adopción de la metalurgia por parte de los vascones, hace que todo el léxico en vasco vinculado a la metalurgia esté constituido por préstamos del latín o directamente del castellano, como sucede también con el léxico vinculado a la agricultura y otros muchos. Todas las palabras, como yunque (ingude), acero (altzairu), cincel (zizel), martillo (mailu o marteilu), crisol, y todas las que se quieran, son en euskera préstamos de voces latinas, evidentes y reconocidos además por todos los lingüistas y etimólogos del vasco. Y es que una lengua no tiene nunca palabras para designar técnicas o herramientas que desconocen sus hablantes, y deben importarse cuando se importa el conocimiento de estas técnicas. En cambio es bastante convincente que en efecto la palabra arrabio, casi con toda seguridad relativamente moderna para referirse a la primera colada del hierro, sea de origen vasco y tenga que ver con la actividad siderúrgica moderna de los vascos.

- Gracias: Helena


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