Etimología de JÚPITER

JÚPITER

La palabra Júpiter designa principalmente a dos cosas: En la Mitología Clásica, el dios supremo y soberano de los romanos (Jūpĭter o Juppĭter, Jŏvis), equivalente al dios Zeus de los griegos. Y Júpiter, el planeta más grande, el quinto en cuanto a la distancia del sol, al que le dieron el nombre de dicho dios desde la antigüedad, debido a su brillantez, sólo superada por el sol, la luna, Venus y en ocasiones por Marte.

Asímismo, Júpiter, (Jūpiter), en genitivo Iovis, proviene de Dyeuis (luminoso), que se le rogaba o invocaba en nominativo como padre (relacionado con el radical indoeuropeo *pitar/*piter, de donde en latín patrem, acusativo de pater = padre), quedando entonces Dyu - piter ('El padre de la Luz'). La raíz indoeuropea *dyeu- (luz diurna), variante de *dew- (brillo, luz), se vincula a Iovis, del mismo modo que a Zeus en griego y deus (dios en latín). Existen registros de la palabra Júpiter en castellano desde 1330.

Aclarando que Jūpiter (en latín), no proviene de Zeus en griego, sino que comparten un origen indoeuropeo común, ya que algunos creen que el nombre de los dioses romanos fue tomado en su mayor parte del griego, pero eso en general no fue así, salvo en algunos casos. Por lo tanto el dios Zeus griego es de una antigüedad semejante al Júpiter romano.

Júpiter era el dios supremo de los romanos, el padre de los cielos, con influencia en prácticamente todas las cosas, pero de manera especial, de los fenómenos meteorológicos, por ejemplo, la lluvia (Jupiter Pluvius), de los rayos (J. Fulgurator), del trueno (J. tonitrualis), del cielo sereno (J. Serenator), el dios vengador (J. Ultor), el que concede la victoria o el vencedor (J. Victor), el de la hospitalidad (J. Hospitalis), el protector (J. Opitulator), etc. Así mismo, era considerado como protector de las propiedades, como el que auguraba el futuro, y hasta la gente juraba algo en nombre de él.

Como era el más grande de los dioses en influencia y poder, representaba también la protección de todo el Imperio Romano, por eso en el principal centro de culto, la Colina del Capitolio, en Roma, tenía como título Jupiter Optimus Maximus (Júpiter Excelente y el Máximo Bienhechor) y, junto con Minerva y Juno (con quien se casó), formaban la Triada Capitolina. El Capitolium se construyó en una colina pequeña, cerca de Palatino, donde se funda la primera ciudad de Roma, hacia el año 753 a.C. Hace aproximadamente ¡2768 años!, si consideramos el presente, 2015.

Así fue como los romanos de la antigüedad trasladaron el nombre del dios Júpiter a ese enorme planeta, que seguramente, desde tiempos inmemoriales ha sido observado por todos los pueblos, debido a que es plenamente visible a simple vista, incluso, a veces se puede ver durante los eclipses totales o parciales de sol, dependiendo, claro está, de si en ese momento se localiza en el campo visible del firmamento. Sin embargo, cuando los romanos le dieron el nombre del dios Júpiter, de seguro no tenían ni la menor idea de su enorme tamaño, pero no obstante, el nombre le va muy bien.

A Júpiter se le han detectado hasta ahora unas 66 lunas (desde las cuatro primera que originalmente descubrió Galileo en los inicios del año 1610), y el número seguirá creciendo en la medida que se siga investigando con recursos tecnológicos cada vez más avanzados. También, en 1979, la primer nave Voyeger logró confirmar la existencia de anillos en este gigantesco planeta, que posee una masa aproximada 300 veces mayor a la terráquea y 2,5 veces más grande que la suma del resto de los siete planetas restantes; nada más que, igual que Saturno, Júpiter está formado básicamente por una enorme masa de gases y probablemente un núcleo con hidrógeno en estado metálico fluido, debido a las inmensas presiones que soporta. Por último, su tamaño es tan grande, que su diámetro ecuatorial (142.984 km) equivale al 37% de la distancia promedio que hay de la tierra a la luna (384.400 km).

Fuentes consultadas:

Gómez de Silva Guido. 2011. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Española.

Levy H. David. 1994. A Guide to Skywatching. USA.

Rogers John H. 1995. The Giant Planet Jupiter. Cambridge.

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rodríguez.


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